El sector de Foodservice en España ha cerrado 2025 con un nuevo récord histórico al superar los 43.500 millones de euros en gasto, lo que supone un crecimiento del +2,4% respecto al año anterior, según los datos presentados por Circana en el marco de HIP - Horeca Professional Expo.
El avance del gasto en España ha estado impulsado principalmente por el incremento de precios, mientras que la demanda se ha mantenido estable, en torno a los 7.200 millones de visitas anuales. Esta estabilidad convierte a España en la excepción dentro de los denominados Big 5 europeos, cuyo tráfico agregado cerró el ejercicio con una caída del -0,9%. En mercados como Francia, Italia y Reino Unido se registraron valores negativos.
Durante el Summit de Restaurant Trends organizado por Marcas de Restauración, Edurne Uranga, VP Foodservice Europa en Circana, definió la posición de España en 2025 como "el tuerto en el país de los ciegos", al haber logrado sostener el tráfico frente a la contracción europea. Sin embargo, las previsiones para 2026 apuntan a un cambio de tendencia: el tráfico en los Big 5 crecería un +0,8%, mientras que España avanzaría de forma más moderada, con un +0,1%, por debajo del +0,9% previsto para la mayoría de los grandes mercados, salvo Francia, con un +0,2%.
Según explicó David Domínguez, director Foodservice España en Circana, la estabilidad de 2025 responde a un consumidor más consciente de su gasto, que selecciona las ocasiones de visita y adapta su consumo a nuevos estilos de vida. Esta racionalización no ha impedido que el sector alcance cifras récord, pero sí ha limitado el crecimiento en volumen.
Dentro del mercado, la restauración comercial mantiene su peso estructural, concentrando el 83% del gasto total del sector y creciendo un +2,3% respecto a 2024. En este ámbito, la restauración de marca se consolida como principal motor, con un incremento del gasto del +5%, más del doble que la media, y una ganancia de 1 punto de cuota, hasta alcanzar el 31,7% del gasto en restauración comercial.
Por el contrario, la restauración independiente pierde peso relativo y se sitúa en el 68% del gasto dentro de la restauración comercial. Su crecimiento se limita al +0,8% en valor, con una caída del -0,2% en visitas y un aumento del ticket medio del +1,0%, lo que evidencia mayores dificultades para captar tráfico en un entorno de consumo más selectivo.
De cara a 2026, el sector afronta un escenario retador, marcado por un consumidor prudente pero también por nuevas oportunidades. La preocupación por la salud impulsa cambios en los hábitos alimentarios; el aumento de ocasiones individuales o en pareja redefine la configuración de la oferta; el teletrabajo favorece el desarrollo del delivery y el take away; y la segmentación generacional obliga a adaptar la propuesta de valor entre baby boomers y generación alfa.
El balance de 2025 confirma que el mercado español ha mostrado una notable resiliencia en comparación con Europa, apoyado en la fortaleza de la restauración organizada y en la capacidad de adaptación de los operadores.


