El sector del tomate en España y otros países de la Unión Europea ha iniciado una acción conjunta para denunciar los desequilibrios comerciales derivados del Acuerdo de Asociación UE‑Marruecos y proteger a los productores comunitarios.
We ‘Tomato’ Europe, Don’t Betray EU Tomato fue presentada en Berlín durante Fruit Logistica 2026 por productores europeos de tomate, con el objetivo de solicitar transparencia, justicia comercial y respeto a los estándares europeos.
La Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas, Hortalizas, Flores y Plantas vivas (FEPEX) lidera la acción, respaldada por organizaciones hortofrutícolas de Francia, Italia, Países Bajos, Portugal y Polonia. Según Ignacio Antequera, director de FEPEX, el movimiento busca unir a los productores europeos para proteger la viabilidad, la competitividad y la identidad del tomate producido en la UE (Unión Europea).
El manifiesto presentado por el Comité de Tomate de FEPEX alerta sobre la competencia desleal que enfrentan los productores europeos debido a la disparidad de costes laborales y normas fitosanitarias. En España, el salario mínimo ronda los 9,74€ por hora, mientras que en Marruecos es de 0,98€ por hora. Además, Marruecos continúa usando sustancias prohibidas en la UE, como el bromuro de metilo, vetado desde 2005. Desde la entrada en vigor del Acuerdo UE‑Marruecos en 2012, las importaciones de frutas y hortalizas marroquíes hacia la UE han crecido un 71%, y desde 2022 Marruecos se ha consolidado como el principal proveedor de tomate en Europa, superando a España.
El acuerdo también genera preocupaciones sobre la seguridad alimentaria y la transparencia del etiquetado. La modificación aprobada en octubre de 2025 permite extender ventajas arancelarias a territorios del Sáhara Occidental y etiquetar productos con denominaciones regionales marroquíes como "Dajla Oued Ed‑Dahab" o "El Aaiún‑Sakia El Hamra", dificultando al consumidor identificar el origen real del producto.
El sector europeo solicita al Parlamento Europeo el rechazo de la modificación propuesta por la Comisión Europea, y plantea medidas para garantizar igualdad de condiciones, etiquetado claro, controles fitosanitarios y laborales, cláusulas de salvaguardia automáticas y apoyo a la innovación en sostenibilidad.
Según FEPEX y las organizaciones europeas involucradas, defender el tomate europeo significa proteger la seguridad alimentaria, la coherencia política y la sostenibilidad de la producción en la UE.


