La restauración española cierra 2025 con signos claros de resistencia y adaptación, aunque lejos de una recuperación plena en términos de rentabilidad y crecimiento real. El sector logra frenar el ritmo de cierres y mantener la demanda, pero lo hace en un contexto de fuerte presión sobre los márgenes y con un consumidor que ha cambiado sus hábitos: gasta con más cautela, prioriza propuestas asequibles y exige más valor por cada euro.
Así lo refleja el informe Resultados de la Restauración en 2025, elaborado por Delectatech, compañía especializada en el análisis del sector HORECA mediante inteligencia artificial, a partir del seguimiento de más de 250.000 establecimientos en España. Las conclusiones apuntan a un sector más estable desde el punto de vista estructural, pero obligado a reinventarse para responder a una nueva realidad de consumo fuera del hogar.
Uno de los datos más relevantes del ejercicio es la desaceleración del cierre de establecimientos. En 2025, el promedio de cierres diarios de bares y restaurantes se sitúa en 31, frente a los 37,5 del año anterior. El descenso apunta a una mayor madurez del tejido empresarial tras varios ejercicios de ajustes, inflación y encarecimiento de costes energéticos, laborales y de materias primas.
Sin embargo, esta mayor estabilidad no se traduce en un crecimiento sólido. El ticket medio aumenta un 2,5% interanual, muy por debajo de la inflación específica del sector, que alcanza el 4,6%. En términos reales, el consumidor está gastando menos, o al menos evitando incrementos significativos, lo que limita la capacidad de los operadores para trasladar costes al precio final.
La ocupación media de los locales se mantiene prácticamente estable (-0,3%), lo que confirma que no existe un problema de demanda, sino de rentabilidad. El sector sigue teniendo clientes, pero con menos margen por servicio.
El informe también constata una ligera caída de la satisfacción del consumidor (-1,1% respecto a 2024), un indicador que refleja una mayor sensibilidad al precio y una expectativa más alta en la relación calidad-precio. El cliente sigue saliendo, pero compara más, selecciona mejor y penaliza aquellas propuestas que percibe como caras o poco predecibles en términos de gasto final. El "value for money" se convierte en el eje central de la decisión.
Por tipología de establecimiento, los bares y cafeterías de ticket bajo muestran un mejor comportamiento. Reducen su tasa de cierres, mantienen la ocupación e incluso consiguen elevar ligeramente el gasto medio, apoyados en momentos de consumo recurrentes y precios percibidos como razonables.
En el extremo opuesto, los restaurantes de ticket alto y posicionamiento premium registran mayores cierres y descensos de ocupación. Aunque logran preservar mejor la satisfacción del cliente, el volumen no acompaña y el consumidor limita estas experiencias a ocasiones más puntuales.
El desempeño del sector no es homogéneo en todo el territorio. El norte de España y los archipiélagos balear y canario vuelven a destacar como las regiones con mejor equilibrio entre ocupación, gasto medio, satisfacción del cliente y menor tasa de cierres. Factores como el turismo, la estacionalidad más repartida y una oferta menos saturada juegan a su favor.
Por el contrario, comunidades con alta densidad de establecimientos y elevada competencia, como Madrid, Cataluña o la Comunidad Valenciana, concentran un mayor número de cierres, reflejando un mercado más tensionado.
En términos de tendencias gastronómicas, 2025 consolida el avance de los formatos más asequibles y previsibles. El fast food, el fast casual y el coffee & bakery lideran el crecimiento, alineados con un consumidor que busca controlar el gasto sin renunciar al consumo fuera del hogar.
La pizza y la pasta incrementan su relevancia un 6,2%, mientras que el fast food crece un 2,3% y se consolida como opción habitual. El sushi destaca con un aumento del 16,2% en relevancia online.
En cambio, pierden peso propuestas tradicionales y de mayor desembolso, como las tapas o el pescado, que el consumidor percibe como menos controlables en términos de coste final.
En bebidas, el café refuerza su papel protagonista, con un crecimiento del 10,1%, impulsado por nuevos momentos de consumo ligados al desayuno, el brunch y las cafeterías híbridas. El alcohol sigue retrocediendo: caen el vino (-7,3%) y la cerveza (-14,3%), mientras que los espirituosos resisten gracias a ocasiones concretas como el tardeo y la coctelería.
Entre las tendencias de producto, el pistacho se erige como el ingrediente estrella de 2025. Su presencia se dispara en postres y bebidas, con crecimientos del 88% en propuestas como la pistacho cheesecake y del 122% en el pistachio latte. También ganan relevancia las bebidas healthy y sin alcohol, como el iced matcha latte, y recetas reinterpretadas como la carbonara trufada.
De cara a 2026, los expertos coinciden en que el gran reto del sector será encontrar vías de crecimiento en un entorno sin margen para nuevas subidas de precios. "El comensal se ha cansado de pagar más", advierte Xavier Mallol, CEO de Delectatech. La clave, apunta, estará en proteger márgenes y ofrecer más valor sin encarecer la experiencia.


