Carlos Díaz-Rosillo (ex asesor del presidente Donald Trump, director de Políticas Públicas y subsecretario de Defensa para Asuntos de Seguridad Internacional en el Pentágono entre 2017 y 2021) ha advertido sobre el declive estratégico de Europa en su intervención en la Asamblea General de Asociados de AECOC, que ha reunido en Barcelona a más de 130 directivos de las principales compañías de la industria y la distribución para analizar los retos económicos y geopolíticos del contexto actual.
Durante su intervención, Díaz-Rosillo ha señalado que el orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial ha estado sustentado en gran medida por el compromiso de Estados Unidos con la seguridad europea, un modelo que, en su opinión, ha llegado a un punto de inflexión. "Durante ochenta años, Estados Unidos ha subsidiado la seguridad europea, pero ese equilibrio ya no es sostenible en los términos del siglo XX. La doctrina Trump plantea rebalancear la relación, no por hostilidad, sino por valor estratégico", ha recordado. A ello ha añadido que dos tercios del gasto total de la OTAN siguen siendo asumidos por Estados Unidos.
El análisis ha puesto el foco en el progresivo debilitamiento del posicionamiento estratégico europeo. En este sentido, Carlos Díaz-Rosillo ha advertido que Europa "afronta un deterioro estructural que limita su capacidad de crecimiento, innovación y liderazgo global". En este marco, ha subrayado que el peso europeo en el PIB mundial ha caído del 25% en 1990 al 14% en 2026, mientras que la brecha de productividad con Estados Unidos se ha ampliado de forma significativa, pasando de niveles cercanos al 95% en la década de los noventa a situarse hoy por debajo del 80%.
Asimismo, ha subrayado que el actual marco regulatorio europeo actúa, en muchos casos, como un freno a la disrupción y al desarrollo empresarial. “El modelo regulatorio europeo premia la cautela y penaliza el riesgo, lo que acaba erosionando su capacidad competitiva”, ha señalado.
Desde la óptica de la Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense, Carlos Díaz-Rosillo ha identificado varios elementos que agravan la situación del continente. Entre ellos, ha mencionado las tensiones derivadas de las políticas migratorias, las limitaciones a la libertad de expresión, el envejecimiento demográfico y el debilitamiento de las identidades nacionales. "Si las tendencias actuales persisten, el continente será irreconocible en 20 años o menos", ha advertido.
CAMBIO DE PARADIGMA
La intervención también ha abordado la evolución de la política estadounidense hacia Europa. Según el ponente, Washington apuesta por una relación basada en mayor equilibrio y corresponsabilidad, en la que Europa avance hacia una mayor autonomía en materia de defensa sin romper los lazos estratégicos históricos. "El objetivo no es abandonar Europa, sino fortalecerla como aliado capaz y fiable", ha explicado.
En esta línea, ha destacado la cumbre de La Haya de 2025 como un punto de inflexión que, en su opinión, marca el inicio de una nueva etapa en la que los países europeos deberían asumir mayor protagonismo en su propia seguridad. Este cambio se traduce en compromisos de incremento del gasto en defensa y en una redefinición del papel de la OTAN. Entre ellos, ha señalado la senda hacia un objetivo del 5% del PIB en gasto de defensa y seguridad hacia 2035, con un mínimo del 3,5% destinado a gasto militar estricto según la definición de la Alianza.
En su reflexión final, Carlos Díaz-Rosillo ha planteado que el contexto global actual exige una toma de decisiones clara por parte de Europa sobre su futuro papel. "En el nuevo tablero global no existen espacios vacíos: o se ocupan o se pierden. Permanecer al margen ya no es una opción", ha afirmado.
Asimismo, ha concluido que la posición de Estados Unidos respecto a Europa está definida, pero que el verdadero interrogante reside en la capacidad del propio continente para definir su rumbo. "Washington tiene claro qué Europa quiere. La cuestión clave es qué Europa quiere Europa. De la respuesta, se desprenden innumerables oportunidades (seguridad, inversión, innovación, tecnología, crecimiento…) tanto para Estados Unidos como para Europa", ha aseverado.


