El consumo de tortilla de patatas refrigerada ha crecido el 5,3% en el último año, superando los 47.816.000 kilos, según datos de la asociación Platos Preparados de España, que resalta la "versatilidad, comodidad y sabor" como las claves de su éxito.
Este tipo de tortilla puede disfrutarse fría o templada, no requiere preparación y resulta perfecta para compartir en una comida en familia, en una cena informal o como aperitivo.
Además, la entidad pone el acento en su "perfil nutricional interesante" dentro de una alimentación variada y equilibrada y recuerda que el huevo aporta proteínas de alta calidad y vitaminas como la D y la B12, mientras que la patata proporciona hidratos de carbono complejos que contribuyen a un aporte de energía sostenido a lo largo del día.
Asimismo, resalta la "enorme capacidad de reinventarse" de este plato. "Lo que durante décadas fue una elección entre dos opciones -con o sin cebolla- es hoy una categoría en plena efervescencia, en la que los fabricantes de platos preparados innovan de forma constante para sorprender al consumidor en cualquier contexto", subraya.
De este modo, sobre la base de las clásicas elaboradas con huevo, patata y aceite de oliva, la oferta se ha ampliado con versiones que incorporan ingredientes como espinacas, chorizo, jamón, calabacín, atún o pimientos, que aportan nuevos matices sin perder la esencia del plato. A ellas se suman las propuestas más gourmet, con la trufa a la cabeza como gran tendencia de los últimos años, o la cebolla caramelizada, que aporta un toque dulce y una textura más melosa.
La innovación también responde a las nuevas formas de comer: actualmente es fácil encontrar tortillas veganas, ecológicas o elaboradas sin gluten y sin lactosa. Y lo mismo ocurre con los formatos, que se adaptan a cada momento de consumo: desde la ración individual y el pincho hasta la versión rectangular ideal para bocadillos o la extragrande, pensada para compartir en las reuniones más numerosas.



