Unilever ha alcanzado un acuerdo con McCormick & Company para la venta de su división de Alimentación, en una operación valorada en 15.700 millones de dólares (13.670 millones de euros).
El perímetro del acuerdo incluye algunas de las marcas más reconocidas del lineal, como Hellmann’s, Knorr o Calvé, que pasarán a integrarse en un nuevo grupo liderado por McCormick, propietario de enseñas como Ducros, Cholula o Frank’s RedHot.
La transacción se ha estructurado como un Reverse Morris Trust, una fórmula habitual en Estados Unidos que permite optimizar la carga fiscal. Como resultado, McCormick tomará el control operativo del negocio, aunque el accionariado quedará mayoritariamente en manos de Unilever y sus accionistas.
En concreto, la multinacional estadounidense pagará en efectivo y controlará el 35% de la nueva compañía, mientras que el 65% restante seguirá en manos de Unilever (9,9%) y sus accionistas (55%). Quedan fuera del acuerdo los negocios alimentarios en India y algunas marcas menores.
El grupo resultante alcanzará unos ingresos de aproximadamente 20.000 millones de dólares, con el objetivo de posicionarse como líder global en condimentos y soluciones culinarias.
El avance de la marca blanca en los supermercados está reduciendo el espacio de los fabricantes tradicionales. Este escenario está acelerando movimientos corporativos en toda la industria. Compañías como Nestlé, Kraft Heinz, Mars o Reckitt han activado en los últimos años estrategias similares, entre desinversiones, adquisiciones o reorganización de portfolios.
Para Unilever, la venta supone prácticamente su salida del negocio alimentario, culminando un proceso que lleva años en marcha. Bajo distintas direcciones, el grupo ha ido reduciendo su exposición a esta área con la venta de activos en margarinas, snacks o helados.
Aun así, la división de Alimentación seguía teniendo un peso relevante ya que en 2025 generó 12.900 millones de euros, cerca de una cuarta parte de los ingresos del grupo, aunque con una caída del 3,2%.
Analistas del sector apuntan a que Unilever podría utilizar estos recursos para abordar una adquisición de gran tamaño en el ámbito de la belleza, con nombres como Estée Lauder sobre la mesa.
