La Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) comparte los objetivos del Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR), que establece un nuevo marco para avanzar hacia una economía circular y reducir el impacto ambiental de los envases. El reglamento entró en vigor en 2025 y sus diferentes obligaciones se desplegarán progresivamente desde el próximo 12 de agosto y hasta 2040.
Desde FIAB señalan que la industria alimentaria está comprometida con la reducción del impacto ambiental de los envases, aunque advierten del importante esfuerzo inversor que supondrá la adaptación a las nuevas exigencias. Las empresas deberán modernizar procesos productivos, desarrollar envases más ligeros y eficientes y formar a sus equipos.
"Algunas de las medidas que impone son técnicamente difíciles de llevar a cabo", señala Paloma Sánchez Pello, directora de Competitividad y Sostenibilidad de FIAB, quien considera que los plazos deberían incorporar periodos transitorios que permitan a las empresas adaptarse.
Uno de los principales cambios llegará en 2029, con la implantación del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) para las botellas de plástico de bebidas y las latas metálicas, salvo en los casos que puedan acogerse a las excepciones previstas en la normativa. El nuevo sistema tendrá que convivir con el modelo de gestión existente hasta ahora y, según FIAB, implicará importantes inversiones, cambios en los modelos de negocio y una adaptación por parte de los consumidores.
Entre las primeras medidas que comenzarán a aplicarse destaca la limitación de las sustancias PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas) en los envases destinados a estar en contacto con alimentos. La medida obligará a revisar materiales, recubrimientos, tintas y adhesivos utilizados en diferentes aplicaciones de la industria alimentaria.
También será necesario disponer de una Declaración de Conformidad para cada tipo de envase, acompañada de la documentación técnica que acredite el cumplimiento de los requisitos relacionados con aspectos como la reciclabilidad, el contenido reciclado, la reutilización o el etiquetado.
El Reglamento también armoniza las obligaciones de responsabilidad ampliada del productor (RAP) y establece con mayor claridad quién es el productor responsable en cada Estado miembro, además de exigir el registro de los operadores en los mercados donde comercialicen productos envasados.
En 2028 está prevista la llegada de un sistema armonizado de etiquetado de envases en toda la Unión Europea. El objetivo será facilitar la identificación de los materiales y mejorar la separación de los residuos. El sistema podrá incorporar también herramientas digitales, como códigos QR, para ofrecer información adicional.
Un año después llegará el SDDR y, en 2030, se concentrará un importante paquete de medidas que afectará directamente a los envases presentes actualmente en el mercado.
Entre ellas figura la exigencia de que los envases alcancen, como mínimo, la categoría C de reciclabilidad, además de porcentajes mínimos obligatorios de plástico reciclado para determinadas categorías. También se establecerán objetivos de reutilización para determinados envases de bebidas y requisitos específicos para que un envase pueda considerarse reutilizable.
El reglamento limitará asimismo al 50% el espacio vacío en los envases de agrupación, transporte y comercio electrónico y prohibirá determinados formatos monodosis de plástico de un solo uso en el canal HORECA.
FIAB advierte de que estas obligaciones obligarán a numerosas empresas a revisar sus catálogos de envases, rediseñar formatos y modificar especificaciones técnicas y procesos de compra.
A partir de 2035, ya no será suficiente con demostrar que un envase es teóricamente reciclable. Para poder comercializarse, deberá poder recogerse, clasificarse y reciclarse efectivamente mediante infraestructuras industriales existentes y operativas.
En 2038, el nivel de exigencia aumentará nuevamente: el umbral mínimo de reciclabilidad pasará de la categoría C a la categoría B, lo que supondrá nuevos retos para determinados materiales y formatos.
Finalmente, en 2040 aumentarán los porcentajes mínimos obligatorios de plástico reciclado aplicables a determinadas categorías de envases. Con ello, el reglamento busca reforzar la utilización de materias primas secundarias y consolidar el reciclaje como un elemento esencial de la cadena de valor de los envases.
Para FIAB, el reto será compatibilizar los objetivos ambientales del nuevo marco europeo con la capacidad técnica y económica de las empresas para acometer una transformación que afectará progresivamente a toda la cadena de producción y comercialización.



