Panadería Artesana Obando ha elegido el escaparate profesional de HIP 2026 para mostrar una de sus grandes apuestas del año: los garrotes artesanos de hasta 45 centímetros, una pieza que roza el medio metro y que aspira a convertirse en un elemento icónico en mesa.
La compañía, con sede en Utrera, celebró en 2025 su 60 aniversario. El garrote es un pico extra largo disponible en dos formatos, 22 y 45 centímetros, destacado por su formado manual, retorcido uno a uno, y por una receta enriquecida con aceite de oliva virgen extra y miel natural andaluza. La masa, de alta hidratación, fermenta y reposa en distintas fases durante más de 12 horas, un proceso que conecta con la tendencia de fermentaciones largas y masas madre en restauración.
Desde el punto de vista del hostelero, el producto aporta valor percibido en mesa por su espectacularidad y facilita nuevas aplicaciones gastronómicas, desde acompañamientos hasta soporte creativo en emplatados. "Ningún garrote es igual a otro", destacan desde producción, subrayando el carácter artesanal como elemento diferencial frente a propuestas más estandarizadas del lineal.
Junto a los garrotes, la compañía presentó también sus nuevas tejas de pan, pequeñas piezas rectangulares con una línea ondulada en superficie que da nombre al producto. Elaboradas con harinas seleccionadas y masa madre, incorporan aceite de oliva virgen extra y una margarina de origen vegetal procedente del aceite de coco, seleccionada para cumplir con la política de "etiqueta limpia".
Esta filosofía, sin aditivos, conservantes ni potenciadores de sabor de síntesis química, se ha convertido en uno de los pilares estratégicos de la empresa, alineándose con la demanda creciente de transparencia en ingredientes tanto en retail como en hostelería.
El proceso productivo, más largo que el habitual en regañás tradicionales, incluye un amasado prolongado y varias fases de fermentación que mejoran textura, sabor y propiedades nutricionales. El resultado es una pieza crujiente por fuera y cremosa por dentro, ligera y con mayor complejidad organoléptica, un atributo muy valorado por cocineros que buscan coherencia entre discurso gastronómico y producto.
En los últimos años, el obrador utrerano ha diversificado su catálogo con referencias orientadas a usos específicos en hostelería, como cucharas, láminas, hojas de pan, además de propuestas funcionales con cúrcuma, jengibre o brócoli y ediciones diferenciales como la regañá negra The Dark.
En su 60 aniversario, la compañía reivindica un modelo que combina tradición, proceso largo y adaptación constante a las demandas del hostelero.


