Como momento crítico se podría definir el actual, para practicamente todas las bebidas alcohólicas, aprisionadas entre restrictivas normativas y modernos conceptos de vida saludable, por un lado, y la cruda realidad económica, por otro. Sus verdaderas armas, calidad y diferenciación, ya no son suficientes y grandes y pequeños afilan su imaginación con iniciativas culturales y grastronómicas, en muchas ocasiones de espectaculares dimensiones, muy dirigidas a ganar nuevos adeptos.
Según los datos de consumo en los hogares españoles, analizados por el Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV), los españoles consumimos en el hogar 471 millones de litros de vinos, al cambio de casi 1.055 millones de euros y preferimos un vino tranquilo con denominación de origen. Para este organismo, el motivo es el precio: "por 2,37 euros/litro de diferencia podemos optar por un vino con DO frente a uno de mesa". Un diferencial que, además, favorece a los vinos con denominación de origen, que redujeron su precio medio en el último año (septiembre 08 a septiembre 09) casi un 4%, mientras que los vinos de mesa se mantuvieron en los mismos precios de un año antes, si acaso mostrando cierta tendencia al alza. Destacar en este sentido que espumosos y cavas (con DO) redujeron el precio medio en un -2,2% en el último período de 12 meses a que se refiere el Observatorio, mientras que los espumosos sin denominación, junto a los de aguja y otros vinos, lo aumentaban en un 2,5%...